domingo, 6 de enero de 2008

cuentos de terramar


la entrada a ese lejano lugar


Eran las 6 p.m. y yo volaba adentrándome segundo a segundo en esa ciudad mítica, histórica y romántica que es Moscú... cantaba en mi mente " alexandra, alexandra", una canción que me envolvía en un estado de generalizar todo un pueblo, un país y una historia... Y bien...Llegué... un pulpo enorme me abrazaba y me decía que ahora yo le pertenecía... los tentáculos : enormes chimeneas de alguna fábrica, se confundían con mi expectativa de encontrarme en una ciudad tan gigante y tan poblada que finalmente me recordaba que uno es casi nadie, o que uno es todos al mismo tiempo... No se si me enamore en Moscú...creo que es lo que pensé.... anduvimos en san Petersburgo, en los pueblitos y en el tren siberiano, y cerrando los ojos en un momento pensé.... soy feliz. Y luego vinieron mas sentimientos, o mas ideas tal vez... como los que uno lee en un libro, como por ejemplo que después de eso no hay nada pero nada mas.... Después de ese viaje no fui mas el mismo... Kukushka fue el personaje que nos inmortalizo... historia de dos, o quizás solo mía... el asunto es que esa historia termino para siempre... lo supe cuando regrese dos años después y me lo dijo directamente... "Ya no siento nada por ti" ... Y así será la vida? quizás así será... o será que uno pierde o gana las oportunidades en cada día... quisiera saberlo... quisiera no equivocarme tanto... Ahora en mi memoria vive solo una que otra imagen de esos días...

plaza francia

plaza francia

Mi amiga Virginia tiene un poema que se llama así: Plaza Francia (Virginia Macias)

"Es como si el sol cayera siempre aquí las palomas los chiquillos las ninfas
trotamundos con volantes rabiosos los ancianos enamorados el templo cercado
monumentos olvidados el humo ha pintado las paredes el tiempo-pared
la tormenta el detestable verano la noche rítmica el reino de los enigmáticos
la noche su mar en el sueño origamis volando los estudiantes angustiados
una tenue canción de muerte boletos tirados Josémari Recalde corriendo
alededor de la plaza afiches de cine eternos en la pared del brillante desquite
un carromato con franela verde el candado extraviado los manifiestos el grito
los ajedrecistas saltando territorios desconocidos reinas reyes tiritando en invierno
un dulce muchacho actuando en el centro de la Plaza Jorge Luis y el jade
Lucrecia el baile los sombreros las pañoletas de seda el furor arboleda
ciénaga no chakiras sí o sino dime tú risueña Vitelia quién te canta hoy
Francisco dibujaba muchachas de Ionesco inventaba palabras en el metanervio
congoja no el sonido de una motocicleta voladora el rinoceronte manso descendía
las bestias huían ese prado que inventamos aparece raudo si lo sueñas
Plaza Francia melancólica y aventurera en su gran cáliz en la levedad la fiesta
aquel ritmo peregrino que músicos temibles pusieron en nuestras cabezas
como si Hamlet estuviera entre nosotros persiguiendo al viejo Cioran
y al indomable Fiedrich y allí Antígona y Marguerite Simone y Lou espléndidas
ah Plaza Francia desconocida vieja vieja revestida de libros volátiles
te bendecimos entre películas vistas con enajenado espíritu rockeando rockeando
pasos desmesurados existencia al revés cometa de papel rojo rasgado
vieja Plaza niña Plaza madrecita no nos abandones nunca."

Virginia Macías Torres.

En esa plaza la conoci y ese verano le conté mis sueños : dedicarme al teatro... y asi cambió mi vida. Nunca olvidaré esos años: la calle Quilca, la bohemia, el ETUC, las noches desenfrenadas, el apostar por un sueño, los maestros, los compañeros, el descubrir el teatro, don lucas, don félix, lucrecia, anika, coco, y mi virginia.... tantos años han pasado ... ahora cuando camino solo por aquel lugar por un momento me parece ver aún el carromato y sus afiches, la señora del ajedrez y una dulce chica dándole vida al brillante desquite de la imaginación.